El cambio de imagen de una marca centenaria
Cambiar la imagen de una marca, supone un reto importante ya que implica también por regla general el cambio en la estrategia de comunicación. Si ésta, además, es una marca con 100 años a sus espaldas, el reto se convierte en todo un desafío.
En el caso de un marca con una identidad tan nítida y reconocible como la de Casa Eceiza requiere en primer lugar de un importante esfuerzo a nivel interno. Renovar el emblema de la empresa es una tarea difícil, que obliga a todas las partes implicadas a trabajar con un objetivo común, y con el acuerdo como único escenario posible.
La persuasión en estos casos se convierte en la táctica utilizada, a veces por quien hace la propuesta y otras por quien la recibe; ya que el trabajo último de una empresa de comunicación no es diseñar y desarrollar creatividades, sino conciliar acuerdos.
Después de un proceso en que el análisis y diagnóstico del mercado y su competencia se hace imprescindible, ponemos la propuesta encima de la mesa. El consumidor, que recuerda y asocia el producto a unos valores y a una imagen de marca determinada, con este cambio ha de mantener esa asociación e identificación, mejorándola gracias a la nueva estrategia que ponemos en marcha.
La propuesta de Casa Eceiza recoge tres ejes fundamentales en el proceso de creación de la nueva imagen: su identificación por formas geométricas, identificación y asociación por colores, y su identificación por el mismo nombre mostrándolo más legible.